lunes, 12 de mayo de 2008

Pensamiento Radical de mi Realidad Emocional 1

Cuan entupida la cabeza puede ser en ocasiones especiales, en escenarios determinados y complejos, cuan entupida, cuando planetas parecen alinearse para que ella, intrépida y ridícula y osada, deambule por rincones oscuros y alejados, que hasta la memoria ya olvido, o creyó hacerlo cuando termino la ultima alineación, cuan entupida puede ser la cabeza en especiales ocasiones, cuando alineados los planetas deciden inmaduros, que aquello que creímos olvidado es momento de recordarlo nuevamente, cuan entupida, en escenarios como este, siempre es mi cabeza, cuando sentado en el vagón comedor de un tren, tomando 7up y fumando un cigarrillo, afloran sentimientos que ya no estaban, y recuerdos, y “porqués” en forma de pregunta infantil, será que se dan las condiciones para eso, o el incansable traqueteo del tren destraba algo que había trabado tierra firme, o será que he nacido para viajar, y siempre es de noche; o el silencio de la soledad de andar solo, o serán meras casualidades y hoy te extraño mas de lo habitual. No lo se. Lo cierto es que ahora, de madrugada, en medio del campo, en el vagón comedor de un tren, te necesito y te extraño a rabiar, mas, mucho mas de lo habitual, y fumo nervioso mi 7up y bebo de mis cigarrillos para desvariar, y recuerdo que la ultima vez que estuve sentado ahí, en ese vagón comedor de ese tren; así casi un año; llore en silencio cuando me di cuenta que cometía, quizá, el peor error de mi vida. Hoy, nuevamente sentado en esa misma mesa, se, a ciencia cierta, que si, aquel fue sin lugar a dudas, el peor error de mi vida, y ya pago el precio, en fin, ahora lloro, también en silencio, pero distinto de aquella vez, hoy solo faltan días para verte y remendar aquel error, y lloro si, costándome el silencio por reír como loco, o entupido, pensara, a juzgar por su cara, la señora que esta en la mesa de enfrente, y no sabe mi felicidad, ni siquiera que río, incluso, por la expresión de su rostro, y por las ventanas, los mozos de ese vagón comedor, las mesas, y ni hablar de las sillas, o el guarda o los policías que se sientan en su mesa, río y lloro, ya a carcajadas y borbotones y si, por ahí, la señora tiene razón y estoy cerca de la estupidez o la locura, tiene razón y estoy perdiendo mi razón.. Si por ahí es verdad… pero ¿quien no?

viernes, 2 de mayo de 2008

Carta al Evo Morales.

Palabras que brotaban de tu boca, extrañas, entrelazadas, como de niño; lagrimas que, de a ratos, brotaban de mis ojos; extenso, profundo y hermoso placer de oírte.
Soy un afortunado (pensé), no pasa a diario, tanto, pero ¡tanto!, quizá demasiado regocijo junto, en mi sillón, con un café, en chancletas y remera, esperando que los días pasen mas rápidos, de a dos o tres juntos, demasiado (pensé).
Otra vez, lágrimas que ahora se fundían con mi sonrisa y a su paso escribían: ¡si, todavía se puede!
Esperanza y fe, derechos que tenia olvidados y envidia (de la sana, si es que existe envidia sana), de no tenerte aquí, de no escuchar tus palabras en los que me representan; envidia de esa que no avergüenza; pero ¿sabes que?
Te elegí Evo, elegí tu tierra, y sobre todo la elegí a ella, la mujer que amo.
Y hoy siento orgullo de eso, siento felicidad.
Gracias hermano por tus palabras, por tus acciones, por tus ideales, por esos que renacen en mi; gracias hermano por tus pelotas, por seguir, por no dejarte. GRACIAS
Te escribo desde Argentina, soy un argentino que por elección me voy a tu país, a esa Bolivia que tanto me identifica, por amor también, y espero con ansias el día que sea oficial mi nacionalidad boliviana, para votarte, con orgullo y alegría, y formar parte de ello.
De nuevo ¡gracias! Es mi mayor deseo que tu voz sea un ejemplo soplando en el viento latinoamericano, que de una vez por todas seamos realmente hermanos, y abramos los ojos a una nueva unidad. Gracias Evo de corazón, gracias.